12 de marzo de 2006

Y su nombre era inspiración

La vi entre la muchedumbre. Intenté alcnazarla, pero el río de gente se interponía, caminé, troté, corrí, pero cada instante parecía más lejana. Ahí iba, vestida toda de blanco, con un hermoso velo curuba que el viento agitaba. Y yo, torpe como siempre, con mis jeanes rotos que se enredan con lo primero que encuentran. Le grité, le rogué qe me esperara, pero ella sólo me miraba y sonreía mientras su mirada me invitaba a seguirla.

Un semáforo la detuvo, y mientras los buses aceleraban para ganar su guerra del centavo yo la fui alcanzando. Cuando por fin, exhausto, me vi a su lado sólo supe preguntarle su nombre. Ella me observó y con una hermosa sonrisa prosiguió su marcha, esta vez perdiéndose entre los ejecutivos que con afán buscaban su almuerzo. La busqué, crucé la diecinueve y seguí por toda la séptima hacia el norte, llegué a la veintiseis sin rastro de ella, me devolví y bajé por la diecinueve hasta la caracas, nada. Fui hasta las aguas y allí me senté desesperado. Su rostro era lo único en lo que podía pensar. El aguacero que me lavaba me auguraba la mejor de las gripes. "Regresa, te necesito, quiero estar contigo y que tú estés conmigo".

Y ahí despeté murmurando tan solo una palabra, una y otra vez: inspiración, inspiración.

2 comentarios:

SoyChapin dijo...

Si al marcharse te dejo con esa palabra, valió la pena su partida y tu lamento.

GM IV dijo...

Soychapin: Ojalá...