28 de agosto de 2007

Soliloquio victorioso

La victoria, el triunfo, el éxito y esas cosas pueden tomar por sorpresa, golpear de sopetón y derrumbar, justo como el teremoto de hoy en Bogotá. Perder puede llegar a ser más sencillo: se llora, se queja, se buscan culpables y se prepara para intentarlo de nuevo.

A diferencia de cuando se sube una montaña, el alcanzar una meta no es satisfactorio en sí mismo. Cuando se está en la cima de una montaña se mira hacia abajo y se siente que valió la pena, se puede descansar y más tarde iniciar el descenso. Pero, a diferencia de lo que nuestro magno filósofo Duque Linares (venia y persignado) afirmaría, esta situación no metaforiza la "vida real". En la "vida real" al cumplir una meta no hay tiempo de mirar hacia abajo ni de deshacer lo andado, tan pronto se logra lo planeado se ve una meta más grande al lado que busca ser conquistada, y de nuevo se corre tras ella. Y siempre, con la ayuda del tiempo, todo termina siendo insignificante, al final nada importa. Al menos eso pensaba yo hace un par de semanas subido en la cima del cerro Covadonga. Al menos eso pensaba yo hace un par de horas viendo una meta realizada.

Recordar es vivir, dicen por ahí:


Ah, y que no se les olvide por favor: que nos cojan confesados:

Y acuérdense: estas cosas no avisan, no nos vengamos con pendejadas.

25 de agosto de 2007

Friday Im in love

El día a día apesta. Esta semana apestó. "Hay guiones redondos". "Hay temas muy universitarios, como esos". "Lo he intentado, pero no me sale bien". "No todos pueden ser Von Trier". Un pitching, un rodaje y seis DVDs nuevos: en otra época esto habría bastado para un mes. "International council of cinematography", ¿qué tan malas pueden llegar a ser las buenas noticias?

Ya es Viernes. Ahí está, ojalá la noche sea larga y la vuelva a ver. Ojalá algún día pase. Redhead señorita. Es tarde, tengo que coger bus. ¿Hace cuántos años no cogía un bus para ir al centro?, por lo menos tres. Ahí está Nava, long time no see, amor. Hello stranger. Maldita sea, de haber sabido que el tiempo alcanzaba me habría tomado una cerveza antes de venir. Está bien, vamos, tengo sed.

- Todo joven con un botilito está tomando
- Siempre lo he dicho, esta juventud no va para ningún lado
- Este es "el botilito de los vicios"
- Maldita sea, me siento otra vez como un chiquillo tomando a escondidas. La vez pasada pude abrir una botella como esta con las llaves.
- Está haciendo reguero
- Tal vez me equivoqué de llave. Agh, contra la reja
- Hay cosas que sólo le pasan a usted
- Está bien, entremos ya
- Yo no entro sin comerme un chicle, ¿qué van a decir?, ¡tres días seguidos con tufo! Tome un chicle
- No me voy a sentar con tus amigas. Vamos, mis amigos están arriba, me están llamando. Está bien, quédate con tus amigas, nos vemos después

El pasado golpea otra vez. Pero esta vez ya estaba advertido. Cambié la nostalgia por desprecio. Long time no see, y me habría dado lo mismo no haberlos visto en otros diez años. Y un poco de rock para subir los ánimos. Qué sonido tan malo. Y lo importante: tocaron y a mí no me sonó tan mal, se me hace que se estaban dando muy duro a ellos mismos, pero bueno. Y lo importante: nunca, a pesar de tantos amigos músicos, de tantas bandas amigas, y después de haber asistido a tantos conciertos-toques de los anteriores, había estado "tras bambalinas". Y fue divertido.

"Es un sitio underground buenísimo, yo sé que te va a gustar", lástima que ya esté lleno. ¿Y por qué terminamos en este sitio? ah sí, porque todo está lleno. Y porque hay mujeres, y algunos tienen planes y el baile les ayuda. Lo que me faltaba. ¿Y desde cuándo estoy andando en grupos tan grandes?, la vez pasada fue lo mismo. Esta mierda sabe a ron. "pero yo veré muchachos, no se van a poner a hablar de política y esas cosas, yo los conozco", "¿y entonces de qué quiere que habemos?, ¿de zapatos?" y eso que la tengo "en buen concepto". "Es que tú deberías estar en la banda", ¿cuántas veces me han dicho eso?, ¿y cuándo voy a atreverme? nunca, seguramente. Algún día tocaré la armónica con alguna banda amiga y eso será suficiente. "Ay, qué bonita es esta vida", cabrón, mentiroso. Mejor dejo de analizar las letras de ls canciones. "¿Qué hago?, me tiene mal", "no sé". ¿Por qué me estoy aburriendo tanto?, si el resto están felices. Salga, llámela. ¿A quién engaño?, ¿hasta cuándo voy a dejar de "forzar al destino"?, pararme a fumar en la esquina de una discoteca de moda sólo porque sé que a ella le gusta ir no garantiza que me la vaya a encontrar. Nava: ¿para qué carajos tiene un celular que no va a contestar?. Debo dejar de ser tan caprichoso. Siempre con lo mismo. Llámela otra vez, mientras usted llama yo busco coincidencias. Le dije lo que tenía que decir, lo de los talones, pero usted verá. Finalmente lo de la humanidad es la mejor de la excusas, cubre todo aspecto. ¿Y usted qué?, la última vez que bebimos juntos estaba llorando, despechado, "¿por qué me acordó?, pero no voy a llorar". Chao, nos mantenemos en contacto, despídame de su novia. Tres de la mañana y estoy sobrio. Pero el orgullo es agridulce. Y la noche sí fue larga, pero no la volví a ver. Ya prendieron las luces y están poniendo Ricardo Arjona, me han sacado de mejores sitios, y lo han hecho acompañándoe hasta la puerta y sirviéndome la cerveza que queda en un vaso desechable. "Tenías que avisparte", "me vale huevo, yo voy para donde me necesiten". Sí, todo bien, yo voy para su casa. Bueno, le recibo, está haciendo hambre. Pero decídase, hace cinco minutos "aguantaba", ahora "es muy linda", de verdad que la gente no cambia. A dormir.

Ya es medio día, me voy para mi casa. ¿Vino?, tiene huevo. Gracias por todo. Yo tengo un yogurt.

Y después de ver una película de Álex de la Iglesia me pongo a escuchar a Ella Fitzgerald y a leer a Cortázar. Y pienso que así podría vivir el resto de mis días. Pero no engaño a nadie, la experiencia me ha enseñado que después de un par de días la desesperación llega a altos niveles. Es más, en cinco horas voy a estar deseando salir a fumarme un cigarrillo, ir al cine, ir al centro. Ir al centro siempre es la solución, nunca ha fallado. ¿cuándo volví a fumar?. Pero no, esta noche no voy a salir, voy a ver una película de Allen, eso siempre me pone de buen humor. No, creo que mejor veo una de Von Trier, me gusta el sinsabor. No puedo leer más, tengo mucha mierda en la cabeza, no me puedo concentrar, mejor escribo basura en esa hoja de papel, ahí hay un esfero. Y vea pues, la hoja es la misma que utilicé el martes para hacer la sinopsis para el pitching. Entonces, de un modo u otro, la pendejada se repite, vuelve a empezar.

14 de agosto de 2007

Mierda

Ya es catorce de Agosto de 2007, mierda.



Y cuando tienes al monstruo en frente te das cuenta de que de pronto no es tan grande. Pero igual te echas a correr, te escondes debajo de una piedra y lloras.

23 de julio de 2007

Y siempre fueron uno

Y eran dos y estaban atados por un cordón de carne en la espalda. Y por eso nunca se habían podido ver. Y eran opuestos y eran idénticos. Y por eso se conocían. y cuando uno dormía, el otro despertaba. Y mientras uno dormía, el otro vivía. Y el uno vivía lo que el otro soñaba y el otro soñaba lo que el uno vivía. Y por eso se odiaban. Y por eso se amaban. Y por eso eran el mismo y eran distintos. Y por eso, poco a poco, fueron confundiendo sus identidades. Y cuando uno se levantaba el otro todavía no querìa dormirse. Y cuando el otro querìa dormirse el uno no quería despertar. Y así fue como se dieron cuenta de que el acto voluntario de dormir era un suicidio soluble. Y la vida fue haciendo que les gustara soñar la vida del otro, mas no vivir la propia. Y entonces todo se trastocó y uno quería estar dormido todo el tiempo y el otro también. Y ya ninguno de los dos queria vivir. Y su comunicación era tan pobre que el problema parecía sin solución. Y todo seguía igual hasta que el limbo entre el sueño y la realidad, que era el único espacio donde podìan encontrarse, empezó a hacerse eterno. Y allí sus pasiones se hicieron inaguantables, porque cada uno amaba y odiaba del otro lo que veía en él de sí mismo. Y un día encontraron el modo de separarse. Y lo hicieron. Y se reconocieron. Y al principio fue difícil, porque lo seguían compartiendo todo, menos los horarios de sueño. Y luego decidieron unir sus horarios y vivir al mismo tiempo. Y seguía igual de difícil. Y ahí fue cuando se dieron cuenta de que el sueño ya no era lo de antes, sus problemas ya no desaparecían, permanecían y se hacían imposibles. Y entonces intentaron reunirse. Y como era de esperarse no pudieron. Y con el tiempo la desesperación se hizo más y más grande. Y como la idea del suicidio irresouble los espantaba, cada uno tomó una secreta determinación. Y esa mañana, en el desayuno, cada uno envenenó al otro. Y al final, agonizando, se dieron cuenta de que no eran tan distintos. Y eso que tampoco era que fueran iguales.

Y etonces, en el limbo de la muerte, donde se encontraron de nuevo y por última ocasión, se pusieron de acuerdo por primera vez de verdad en su vida. Y es que antes se ponían de acuerdo sin ponerse de acuerdo. Y entre los dos le dictaron al tercero la historia de sus vidas, y sus conclusiones, moralejas y enseñanzas. Y al parecer pudieron perdonarse.
Y el tercero los escuchó en silencio, como había hecho siempre. Y es que nunca habían sido dos, siempre habían sido tres, pero el tercero no decía nada y por eso nunca lo habían tenido encuenta. Y el tercero, silencioso y meditabundo como siempre, triunfó sin proponérselo, sin darse cuenta. Y ese día nada, ninguno de sus problemas pudo borrarle la sonrisa. Y por fin, sin mayor esfuerzo, pudo deshacerse de los fantasmas atemporales. Y su ser sintético encontró la dicha y la felicidad. Y le duraron bastante. Y al tercero nunca más le gustó dormir. Y el tercero se volvió insomne. Pero eso ya no importa.

6 de julio de 2007

No Presente

He llegado al No Futuro. En el pasado el No Futuro fue menos incierto. En el presente, incierto es un fractal que parece conducir, de algun manera, a un abismo infinito que está en un camino tan seguro como fácil de evitar. Pero se supone que yo no soy facilista.

Contradicciones:

Varias veces he dicho que el mundo es una pelota de pinpón, o que gira en torno a una pelota de pinpón. También he dicho que los pinpones son chéveres -y esto último es empíricamente comprobable-. Entonces, si el mundo no es chévere -o es "un chiste que no logro entender"-, ¿en cuál de mis dos enunciados me he equivocado?

Sí, esto parece vulgar publicidad para mi Twitter, pero va ás allá. O más acá.

21 de junio de 2007

Resignación

Gabriel tomó la edición de Werther de Goethe que había comprado ocho días atrás a una anciana en la calle por dos mil pesos (Biblioteca básica Salvat, España, 1970), se sentó en el sofá, la husmeó, la palpó, la observó. Se ubicó en el prólogo, escrito por Carmen Bravo Villasante, y leyó:

"Para leer el Werher hay que haber amado."

Gabriel dejo escapar un suspiro de resignación, cerró el libro y se marchó a encerrarse en su habitación. Algún día leería esa novela, se prometió de nuevo.

12 de junio de 2007

Creo

Creo en el oxímoron, en la contradicción, en la afirmacion de la existencia -o de cualquier cosa- mediante su comparación obligada con esa idea que le hace oposición. Y lo predico, lo conjugo, lo practico. Así como creo en la fragmentación de la unidad, en el todo que se esconde tras las piezas. Pero eso es lo mismo que dije en la primer frase, estoy dando vueltas en círculo. ¿Acaso no es todo un círculo?, ¿acaso voy a empezar a hablar de ciclos?, no lo creo. Creo, creo, creo, cuando era más chico creía que en el momento en que las cosas se redujeran a creencias estaría en las últimas, sería imperdonable. Ahora no lo creo. Ahora no me importa.

La vida es simplemente complicada, o enmarañadamente sencilla.

Creo que cuando logre conocer a un hombre los habré conocido a todos -seguimos con el juego, uno, todos, creo, creía-. El problema es que no logro conocerme a mí mismo. Es más, creo que no empiezo aún a conocerme.

Creo que me limito a creer porque, en este momento de mi vida, no soy capaz de tener certezas, no confío en mis saberes. Creo, no sé. Ahora que lo recuerdo, ese era el problema cuando era más chico, abandonar el conocer en busca del creer era un absurdo, era dejar el terreno de lo seguro, de la confianza en sí mismo por un camino nublado, un puente colgante que se tambalea con cada paso. Creo que era un pedante, un engreído. Creo que soy patético, sensiblero. Eso sí, no poseo "la virtud de la humildad", nunca lo he hecho, nunca lo haré, creo.

Creo que el futuro es incierto, el pasado brillante y el presente deleznable. Siempre ha sido así. Mi presente es malo hasta que se hace pasado, desde la distacia temporal toma visos de leyenda, de valiosas memorias que se esfuman con facilidad. El futuro, igualmente, tiende a estar en mi contra hasta que se ha convertido en mi pasado. Sólo la distancia es capaz de pintarme escenas felices, para cualquiera de los dos lados, pasado o futuro, entre más lejos se ubica la imaginación o el recuerdo, mejor se ve el cuadro. Con si fuera algún tipo de ciclo. Como si yo me encontrara en la angustiosa mitad.

¿puede creer que ahora creo?, le digo con asombro a un viejo amigo, momentos después de darme cuenta.

7 de abril de 2007

Francisco

El tiempo como lo conocemos no existe para Francisco. Ayer, hoy, mañana, todo es un mismo día inacabable, lleno de amaneceres y atardeceres, de sueños incompletos y de instantes eternos que se suceden uno al otro, siendo todos el mismo pero siendo cada uno diferente.

A veces Francisco se encierra -es un ermitaño la mayor parte del "tiempo", aunque esto no le guste- y duerme por días enteros. Cuando se despierta, Francisco sale y, mientras para todos han pasado semanas, para él el día aún no ha terminado, nada ha acontecido. Desde donde yo lo entiendo el problema de no tener tiempo es que las acciones, componente básico de nuestras vidas, no pueden darse completas -por supuesto, una acción necesita de tiempo y espacio para existir, de lo contrario está incompleta-, y con acciones incompletas se lleva una vida incompleta, "sólo hay "cosas" que ocurren en un espacio pero no en un tiempo, que ocurren y no ocurren". Algo así es lo que él dice.

Francisco, y esto parecería obvio, es el tipo más aburrido del mundo. También es un poco triste. Aunque bueno, él dice que eso de los sentimientos tampoco es lo suyo, que cuando no hay tiempo para sentir pues sencillamente no se siente. Que él tiene sensaciones, que duran un momento y se quedan para siempre. Pero en su mirada se ve la tristeza, debajo de esa maraña crespa que le tapa la cara y que se confunde con su barba de similares características.

Él siempre habla de sus esperanzas, dice que guarda la esperanza de que "pronto" -entiéndase que no hay pronto, que pronto puede ser ya, antes, nunca- Algo suceda, y que cuando ese Algo suceda, todo cambiará, el tiempo dejará de ignorarlo y Francisco podrá llevar una vida normal. Pero Francisco -y en esto él y yo nos parecemos- suele depositar sus esperanzas en objetos, personas y situaciones que no valen la pena, en "tierra estéril".

"Mientras tanto", Francisco se sienta a esperar que ese Algo ocurra, dice que no vale la pena salir a buscarlo, que si va a llegar, llegará tarde o temprano. A un hombre sin tiempo le pasan todas las cosas y no le pasa ninguna. Y mientras tanto nosotros seguimos con nuestras vidas, porque no hay tiempo que perder, apure a ver.

Presente - Futuro - Pasado - Presente

4 de febrero de 2007

Por aquí todo igual, la criopreservación funciona de maravilla, pasan meses y meses y todo sigue lo mismo. Payasos, desmemoriados, clarividentes, humanos e ilusiones me pudren la cabeza.

I have become comfortably numb.

Sueños, sigo soñando despierto, todo el tiempo. Es curioso, porque casi nunca recuerdo lo que sueño mientras duermo. Y es curioso, también, porque soy tan petardo que prefiero quedarme botado en mi cuarto, soñando, en lugar de salir y vivir. Yo sé, tanto inconformismo, tanta joda, tanta quejadera y no hago nada por mejorar la situación.

Take me out tonight, where there's music and there's people and they are young an alive.

Pero bueno, es que a veces exagero, tampoco es que no haga nada, a veces lo intento. Lo que pasa es que esos intentos no parecen ser suficientes.

Count the hours, count the months and minutes,
You're born in tears and die in pain and that's your limit
You're lookin' for a reason but there's none
There, why don't you admit it
We'll make the most of what we've got, that's the tickit
My, my, my.

Y claro, no se puede evitar, hay que mencionarlas, a ellas, las mujeres perfectas, las pocas que logran lo que ninguna otra. ¡Malditas!, ¿cómo lo hacen? pero bueno, ellas se merecen espacio aparte. Igual que el fin del mundo.

For I heard you singing through the gloom
Singing and singing, a merry air
Lean out the window, golden hair...

Llegará el momento, ése, el de la explosión, del que tanto he hablado, el que he anunciado más que el fin del mundo, el que está más cantado que la muerte de Castro, casi tanto como la guerra nuclear o el derretimiento de los casquetes polares.

You better stop, look around

Here it comes, here it comes, here it comes, here it comes
Here comes your nineteenth nervous breakdown

Caiga en la nota:

Pink Floyd - Comfortably numb
The smiths - There's a light that never goes out
Boomtown rats - Like clockwork
Syd Barrett - Golden hair
The rolling stones - 19 nervous breakdown

Reflejo
- Véalo, ahí está pintado.
- No, no está pintado, está reflejado.

30 de diciembre de 2006

Editorial: Se respira un ambiente de confianza

Cuando nos encontramos a pocas horas de entrar en el que conoceremos como el año del Deconstruccionismo postpictórico prosopopéyico prosaico rimbombante apocalíptico y accionista, tan solo un día después de que Sadam Hussein muriera por complicaciones respiratorias, nos disponemos a hacer un corto análisis editorialista del año.

Durante todo el año se ha logrado mantener la confianza de los inversionistas, quienes parecen estar esperando el momento indicado para entrar en juego. La recesión económica de fin de año, ocasionada por la especulación acerca del primer trimestre de 2007, ha pasado casi inadvertida, dejando, eso sí, serias lesiones en la capacidad de ahorro.

Durante todo el año se vio un especial aumento en el consumo de bebidas fermentadas de la cebada, aumentando, del mismo modo, la asistencia a diversos lugares de entretenimiento y diversión. Estos comportamientos, acompañados de la acostumbrada concurrencia a eventos de tipo musical logró mermar las arcas de unos y aumentar las de otros.

La reactivación de la lectura como actividad principal trajo consigo grandes beneficios, halando de paso la recuperación de actividades que desde años anteriores habían sido descuidadas.

Debido a la confianza existente en el ambiente, se han emprendido varios proyectos de gran importancia que, según parece, están teniendo un correcto desarrollo.

Bueno ya, me aburrí de escribir bobadas, el hecho es que el 2006 fue un muy buen año, esperemos que el 2007 sea mejor.

Feliz año nuevo.

20 de diciembre de 2006

Ideas sueltas

Y se me ocurre a mí que -a pesar de estar seguro de lo limitado, superficial y populachero de mi análisis- si según Freud la cultura se caracteriza por la represión de las pulsiones naturales e instintivas del humano (eros y tánatos) declarándose de este modo en contra de la felicidad del individuo, es debido a nuestra particular forma de afrontar el asesinato y la sexualidad que Colombia es el país más feliz del mundo. Me explico, sin entrar en detalles sobre la doble moral colombiana ni nada de eso (y de paso sin ponerme a buscar estadísticas que respalden mis afirmaciones porque me da pereza), aquí es socialmente aceptado -exagero, lo sé- tener una amante o matar a una persona, algunos son más machos entre más hembras o entre más muñecos tienen en su haber, de ese modo la cultura no va en contravía de la felicidad del individuo. ¿será por eso que somos el país más feliz del mundo? yo no sé, yo no sé nada, sólo estoy lanzando ideas al aire, es que a veces se me ocurren cosas.


Se siente en el aire, ya llega la época deconstruccionista postpictórica prosopopéyica prosaica rimbombante apocalíptica y accionista. Esperemos que también quepa el "Prolífica".

14 de diciembre de 2006

Imágenes fijas (sufrimiento, muerte, dolor)

Recuerdo aquel día. El sol se preparaba para hundirse en el océano y yo me alistaba para volver a la casa en compañía de mi familia. Aprovechando los últimos rayos del astro, que algún día explotará y hará "maíz pira" con este planeta, yo infante jueguetaba en la arena. De pronto, a lo lejos, vi una pequeña canoa que regresaba tripulada por un par de morenos trayendo sus redes. Al extenderlas en la arena pude ver cientos de peces que revoloteaban y se zangoloteaban desesperados, seguramente sin entender qué carajos estaba pasando. Hasta que, poco a poco, iban desistiendo. No lo soporté más y le pedí a mi tía que nos fuéramos.

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Esta es una imagen fija de muerte y sufrimiento que aún conservo. Pero no es la única. Pocos años después, algún fin de semana, fuimos todos juntos a una vereda particular, muy cerca de la ciudad en la que siempre he vivido, por el sur, detrás de los barrios que a nadie -mucho menos a mí- le gusta visitar. Yo era pequeño y la zona segura, así que tenía la libertad de andar por donde quisiera, solo, y meterme donde nadie más cabía. Las montañas eran hermosas pero no inalcanzables para mi yo explorador, veía cuevas oscuras donde realmente había claros en el bosque. Y subía, subía hasta llegar a la cima y ver más montañas y pequeñas casitas -pero no de techos rojos como en las postales-, también se alcanzaba a ver el ganado famélico, las ovejas grises, negras, cafés, nunca blancas. Bajaba a las porquerizas y observaba con curiosidad esos enormes animales color piel, con ese olor particular que si bien no me parecía asqueroso, si me causaba cierta repulsión. Casualmente los dueños de casa habían subido hasta la porqueriza -arriba de la casa, abajo de la cima- a bajar una cerda, inmensa, gorda, bonachona, que parecía estar dispuesta a todo por ese amo que siempre la alimentaba, bondadosa, dócil. Los anfitriones habían decidido celebrar la visita de las profes y su familia por lo alto, "hacía harto que no venían". "Ven, para que mires cómo matan el marrano", dijo mi tía. y yo, curioso, fui.

El jefé de hogar, un hombre robusto, con las mejillas rojizas y las manos ásperas, ató las extremidades de la cerda y la tumbó de modo que quedara sobre uno de sus costados. Yo estaba congelado, esperando a ver qué iba a pasar. La cerda, entendiendo que algo no andaba bien, empezó a rezongar, su nerviosismo evidentemente aumentaba a cada instante. Con una frialdad increíble, el tipo tomó un platón plástico y lo puso debajo de la garganta, sacó un cuchillo recién afilado, abrazó el cuello del porcino -quien dentro de todo se tranquilizó un poco al sentir el abrazo- y ¡zas!, le dio certera puñalada en la garganta. La sangre empezó a brotar, caliente, espesa, directo a la vasija, mientras la cerda se revolcaba y lanzaba unos chillidos que aún me parecen aterradores -así sea cuestión de mi imaginación-. Luego no sé qué ocurrió, seguramente me fui. Pero cuando volví, la cerda ya se encontraba abierta por el vientre, partida en dos, en un charco de sangre y tripas. Y cuando llegué a ver de nuevo el hombre aquel exclamó "¡estaba preñada y no nos habíamos dado cuenta!". Yo no sé nada de biología, ni de zoología, y en realidad mi memoria no es que sea de fiar, pero recuerdo que el tipo sacó como una bolsa de un tejido muy suave y dentro habían muchos marranitos -no sé de cuántas crías sea una "camada" de cerdos, pero creo que eran como trece o quince-, de unos tres centímetros, en lo que llaman posición fetal, con los ojos cerrados. Eran tan pequeños y tan bonitos, ahí botados en el piso, encima de un líquido, que pedí que me regalaran algunos. El hombre aquel fue por un tarro de mayonesa, lo llenó con formol y luego echó dos fetos. Eso fue hace, por lo menos, diez años, y aún el frasco de Fruco está en mi biblioteca. Les debo las fotos para un momento en que la iluminación no me sea adversa.

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Hay otra imagen que también tengo muy marcada, pero de la que no hablaré mucho. Fue un par de años después del incidente de la cerda, exactamente el 4 de Mayo de 1997.

Todo es confuso, unas manos entran por la ventana rota del carro y meten una varilla, hacen palanca y las latas ceden liberando mi pierna -que por costumbre metía entre la puerta de adelante y la silla del copiloto-, las mismas manos me sacan alzado por entre la ventana, veo el rostro de la persona por primera vez en mi vida, me pone en el piso y veo, a menos de un metro, a mi mamá tirada en el piso, está inmóvil y hay muchísima sangre en su cara y en su ropa, tiene un overol azul, hay gente alrededor, muchos carros ya pararon, no veo a nadie más, ninguno de mis acompañantes, pero la gente me cuida, me alejan de lo que quedó del carro y del cuerpo de mi mamá, me preguntan que si estoy bien, me dicen que no me preocupe. De la nada aparece mi tía, ella tiene a mi hermana, también a mi prima. Nos montamos en una camioneta y nos vinimos para Bogotá, no vi ambulancias, no vi a mi papá, no supe de mi mamá. Hasta la noche supe que, al menos, estaban vivos.

Después de lo que para mí fueron tres meses contados (y que según me dicen no fueron sino dos o tres semanas) mi papá llamó a la casa de mi abuelita, donde nos estábamos quedando y dijo que ya iba con mi mamá. Cuando supe que habían llegado corrí, bajé las escaleras, abrí la puerta y vi a mi papá entrar por el garaje con mi mamá, en silla de ruedas, con un tubo que le salía del pecho y estaba conectado a algo, acabada, disminuida, ni la mitad de la mujer fuerte que recordaba.

Esas son cosas que no se olvidan. Eventualmente me asaltan las imágenes, como fotogramas, del rostro de mi mamá ensangrentado, irreconocible, con los ojos cerrados. O de la cerda chillando y el chorro de sangre saliendo poderoso por la herida en la garganta.

12 de diciembre de 2006

Tres de la mañana, once grados celsius, inquietud en aumento

Es la madrugada la hora en que digo estar más lúcido. Pero miento, yo nunca estoy lúcido. Mi pensamiento se ve nublado todo el tiempo, entumecido entre las sombras que proyectan aquellas ideas que parecen venir de otro mundo pero cuya persistencia no alcanza para lograr llegar hasta mí.

La aparición del Esquizoide -no el propio, ese, si existe, no ha dado la cara aún- ha logrado nuevamente inquietarme. Aunque bueno, admito haber estado inquieto desde hace ya un buen rato, pero siempre me hacen falta detonantes, siempre me distraigo en el camino. Por ejemplo, acabo de gastar cinco minutos pensando en los nombres indicados para esos personajes que han tomado cierto protagonismo en mi historia presente durante los últimos tiempos, y no he llegado a nada. Vamos a ver qué tanto me dura la concentración, necesito que, al menos, alcance para un par de meses.

¿La única labor realizada en los últimos tiempo está perdida?, ¿una vez más he arado terreno estéril? no lo creo, nunca está de más dedicarse a esa labores, aunque ahora sienta presiones temporales, ya pasará, no importa, todo va a salir y si no sale ¿qué más da?

Y hablando de últimos tiempos, convulsos estos aunque disimulados, tengo que sacarme ciertas ideas de la cabeza, o las cosas se hacen realidad o se abandona el cadáver, pero sé que eso no pasará aún, falta el detonante, ese que ya varias noches he palpado y he estado a punto de presionar, pero siempre, cobardemente, lo suelto y miro hacia el otro lado, me hago el desentendido. Pero eso no puede durar, tengo que obligarme a mí mismo.


Y sí, son reflexiones personales que a ustedes seguramente no les importan. Pero bueno, la mayoría sabe a qué atenerse cuando entran aquí.

30 de noviembre de 2006

Guerra de almohadas en Bogotá


Estaba yo escribiendo mi último ensayo del semestre cuando me llegó esta información:

DIA: 2 DIC 2006
HORA: 3pm
LUGAR: Parque el Virrey

REGLAS:
1. Invitar a todos sus familiares y amigos, además de pasar la bola a todo Bogota.
2. Presentarse puntualmente con una almohada.
3. No pelear con alguien que no tenga una almohada.
4. Prohibido usar almohadas con objetos que puedan causar daño como cierres o botones.
5. Almohadas con plumas son mejores.
6. Pelear suave, recuerde que es para diversión.
7. Sí usa lentes, quiteselos durante la guerra.

La "guerra" comienza cuando se de la señal.

El evento es gratis y para todas la edades.


¡Por allá nos vemos!

4 de noviembre de 2006

¿Cómo vamos?

- ¿Y qué?, ¿cómo va?
- Pues "bien", normal, todo estable
- O sea una mierda
- O sea una mierda

Caramba, vamos a ver qué sale. Eso sí, entren bien cubierticos porque al parecer va a volar mierda por todo lado.

Lo que lleva de este año ha dejado cosas buenas y tangibles que de seguro perdurarán por un rato (a ver, un ejemplo, Kilómetro Destino, a pesar de que a mí no me gusta, no me dejó satisfecho y me da hasta pena mostrarlo, ha dejado algunas cosas buenas por ahí), se ha logrado un buen equilibrio entre el factor Vagabundería y el factor Juicio (es algo así como V-J/I-D=0 donde I es "Interés" y D "Desidia"), se ha aprendido bastante, se ha asistido a excelentes conciertos, se ha conocido gente cheverosa y gente no tan cheverosa (pero el caso es que se ha conocido gente en cantidades asombrosas para un tipo tímido y retraído como quien escribe), se puede decir, en pocas palabras, que se ha hecho lo que se ha querido.

Entonces, ¿de qué se queja este tipo?

Pues hombre, ¿cómo les dijera?... Ya está, vamos a hacer una analogía pendeja, de esas que suelen ser tan efectivas:

A) Si sumercé es un tipo decente, de familia, con una carrera importante, prestigioso, de zapatos amarrados, camisa limpia, con el nudo de la corbata bien hecho y todas esas cosas, y va a una caminata, usted seguirá el camino, al instructor y tomará las fotos de los pajaritos desde lejos y sonreirá y llegará a su casa quemado, completo y cansado. Ahora, si usted va a un parque de diversiones, preferirá subirse al carrusel y saludar a los que están afuera con una gran sonrisa estampada en su cara bien afeitada.

B) Si sumercé es un tipo de otro tipo, que le valen huevo esas cosas del prestigio, la decencia y la última marca de celular o de carro, cuando vaya a la dichosa caminata se meterá a buscar atajos, lo picarán los mozquitos, se raspará las rodillas se partirá un brazo y llegará a su casa, con suerte, completo y con una mano de experiencias divertidísimas para contar. Luego, si va al parque de dieversiones, se montará a la montaña rusa y llegará con el corazón en la mano, pero, nuevamente, satisfecho y emocionado y esas cosas.

Bueno, sí, yo sé, esos ejemplos están malísimos, pero me da pereza cambiarlos, vamos a hacer de cuenta que no existen más variables y que así somos todos en este mundo (otro ejemplo, otro ejemplo, es como la diferencia entre el que quiere ser empleado de una gran empresa que le de ESTABILIDAD y el que quiere sacar adelante su propia empresa, con las uñas).

Entonces, que yo soy un tipo tipo B que vive una vida tipo A, y obviamente eso lo complica a uno cantidades. ¿Y por qué vivo una vida tipo A? pues no sé, eso mismo me pregunto, porque la fila para el carrusel es más corta, porque a mi mamá le da miedo que me suba a la montaña rusa. Pero igual mi vida no es tan A, cuando el instructor da la espalda, yo me asomo a la maleza, lo juro, y a veces no me monto al carrusel, me monto en la montaña rusa para niños. O tal vez es que soy un tipo A que quiere ser B. Ya ni sé.

En fin, el hecho es que ya me desahogué un poquitico.

Esperemos que los proyectos que hay a corto y mediano plazo se den, a ver si salimos de este tedio autofomentado.

Caramba, que esto ya se acabó y no voló tanta mierda como yo pensaba. Debe ser por aquello de que estoy de buen humor.

- ¿Y qué ha sido de mí? nada, lo mismo de siempre, aburrido, con proyectos, juicioso. Últimamente reviviendo cosas del pasado que pensé que nunca volverían, vea usted cómo es esto. Con ese ritmo tan particular mío de un día no duermo el otro lo duermo completo. Tomando, claro, pero poquito. Tocando la armónica, pero en los poquitos ratos libres, es que la universidad anda pesada, y los proyectos alternos también. Esperando estúpidamente, como siempre. Normal
- O sea una mierda
- O sea una mierda

28 de septiembre de 2006

Hasta luego

"No es más que un hasta luego, no es más que un breve adiós"


Sabíamos que este momento llegaría, más tarde que temprano, pero algún día. Juntos pasamos momentos increíbles, nuestra relación no pudo ser mejor. Pero todo se desgasta, y tú sabías que desde hacía tiempo ya no te quería lo mismo. Faltaba muy poco para que finalmente explotara e hiciera lo que hice. Y pasó, exploté contigo.

Y no me arrepiento, para nada, bien sabes que sólo me arrepiento de haber hecho la confirmación, y eso. Fue más de un año el que pasamos juntos y eso es más de lo que he durado con todas mis antiguias novias juntas. Espero me comprendas, ya no te aguantaba, habías perdido gracia, te habías vuelto un estorbo para muchas cosas, y así no podíamos seguir. Por eso hice lo que hice, el valor me lo dieron el vino y la cerveza, de resto todo estaba dispuesto, sólo faltaba tomar la decisión.

Pero espera, tú y yo sabemos que volveremos, así que es mejor que sólo tomemos esto como un descanso, cuando menos lo pienses tomaré la decisión de recuperarte y tú estarás ahí esperándome. Y seguiremos hasta que me vuelva a dar un arrebato y te vuelva a cortar, o hasta que decidas abandonarme por completo, cuando ya me acerque a los treinta.

Así que, hasta luego, nos volveremos a ver, espérame:

Adiós pelo largo, mi gran amigo.

PD: Mi mamá dice que mi gran problema es que nunca termino lo que empiezo, y adivinen, ya me dio pereza seguir con los "Informes especiales de Rock al parque 2006".

19 de septiembre de 2006

Feliz Navidad 2006

Feliz Navidad 2006

Lleno de vergüenza por la demora, el equipo editorial de esta bitácora se dispone a felicitar a ajenos y propios por la próxima navidad:

¡Feliz Navidad 2006!
Qué pena, se nos había hecho tarde.

Vamos todos, pongámonos las máscaras de hipócrita felicidad y salgamos con nuestras billeteras prestas a satisfacer los caprichos que en otras épocas no nos permitimos. ¡Pronto!, empiecen desde ya a escribir sus cartas para El Niño Dios, Papá Noél, Santa, Los Enanos Ninja o quienquiera que les traiga incienso, mirra y oro.
¿Quién no quisiera que esta magnífica época de paz y alegría durara todo el año?



I am Santa Claus - Bob Rivers (Parodia de Iron Man de Black Sabbath)

Pues sí, invita Fenalco

5 de septiembre de 2006

Y entonces, cuando todo el salón me miraba esperando que saliera con un argumento que dejara callado de una buena vez al pelafo esnob agresivo que tenemos por profesor, salgo con una maricada como:

- Ehhh... pero es que somos muy miopes, primero era la vaina con el individuo, luego reconocimos ser una comunidad, después una especie, luego un planeta, y no nos damos cuenta de que hay algo más allá, de que esto es más grande, ¿quiénes somos para saber cual es la intensionalidad de todo esto?, es algo de lo que no somos capaces...

- Pero, ¿por qué no?

- Mmm... ¡Porque está más allá de nuestro entendimiento!

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Tremenda pavada, poderosa sosería, me indigné conmigo mismo....
Y ahí es cuando uno empieza a darse cuenta de que se está convirtiendo en algo que siempre detestó. Claro, uno ya lo sospechaba, uno en el fondo lo sabía, ¡pero eso de aceptar las cosas como si fueran un dogma de fé es ya el colmo!, ahora sólo me falta empezar a evangelizar y creerme profeta...

Si pudiera venir de unos años atrás seguramente me daría la paliza que nunca le he dado a nadie y la que nadie me ha dado. Y me metería mi fé por entre los ojos y los oídos. Faltaba más.

Y entonces queda uno pensativo, meditabundo, lleno de incertidumbre, más que de costumbre, incluso más que en los últimos tiempos de nimierdimus in extremis y llega a la casa y lee cosas como esta, y llega la pregunta de siempre, ¿por qué putas yo no exploto?, ¿por qué me contengo tanto?, y la cosa como que empeora, pero aún así no exploto. Nada que exploto, pero seguro que ya casi. Ojalá, hagan fuerza (sobre todo usted amigo amarillista en busca de almas destrozadas).

Y es que de verdad es duro para uno descubrir que la comodidad lo ha llevado a extremos tan peligrosos como el de empezar a "creer", sólo me faltó decir "porque así lo quiso Dios".

Y sí, probablemente no entiendan de qué carajos esté hablando (a menos que hubiera estado en clase conmigo ayer y me conociera tan bien como para haberse dado cuenta de lo que me pasó por dentro, pero no existen personas con esas características), y esto ni siquiera es un desahogo. Es que estoy tentándome a ver si exploto pero todavía no.

Y ni ganas me dan de ir a doparme como ya se hizo tradicional con las pendejadas que pasan por la televisón, a dormir la cabeza para que me deje de doler.

31 de agosto de 2006

Última hora

Me excuso, no había podido escribir debido a que un grupo de extremistas se tomó las instalaciones del blog y hasta ahora, luego de arduas negociaciones, me han dejado entrar para entregar el siguiente comunicado:

Nosotros, el grupo LOS SIETE ENANOS, hemos decidido tomarnos las instalaciones de esta prestigiosa e influyente bitácora latinoamericana y secuestrar a su dueño debido a los maltratos que nuestra comunidad tiene que recibir cada día y con el fin de aprovechar la gran cantidad de visitas que esta página recibe y para lograr que más gente conozca nuestras exigencias.

Nosotros los enanos no somos un chiste de la creación. Por más que insitan no sería divertido una ciudad de enanos, ni un bar atendido por enanos, ni tener enanos de mascota, ni descubrir una isla llena de enanos cavernícolas ni nada de eso. Los enanos somos humanos normales y merecemos respeto. Además, gracias a los chistes pendejos de ustedes, la frase "se divierte como enano" ha dejado de tener sentido.

Y como es tan fácil de comprender, no vamos a extendernos más. Exigimos que se devuelva a Plutón el estatus de planeta perteneciente al sistema solar y que se empiece a estudiar la inclusuión de los demás llamados "planetas enanos" como un símbolo del cambio de actitud y una señal de respeto. De lo contrario vamos a tener problemas.

ATT: LOS SIETE ENANOS