Life's a bitch.
Fragmento No. 1 from Gabriel Muelle on Vimeo.
La mujer está semidesnuda o yo quiero que la mujer esté semidesnuda. Quiero pensar en una mujer que recibe una llamada antes de la media noche y debe salir con tanta prisa que olvida ponerse un pantalón -lleva las llaves del auto en la chaqueta-, una mujer que corre a solucionar una emergencia familiar o al encuentro de un amante desesperado que por fin se dignó a llamarla o a comprar pan para el desayuno antes de que cierren todo -pero no, esta última opción se descarta porque la mujer, con o sin pantalones, no vuelve en toda la noche-.
Después de perder varios buenos minutos haciendo zoom aquí y allá para salir de mi duda retomo mi trabajo. Como en la mayoría de fotogramas la mujer parece tener las piernas descubiertas decreto que efectivamente iba con prisa y en calzones a definir su destino. Punto final -aunque soy conciente de lo inverosímil de todo esto-.No, no hay que regresar a “casa”. Entre otras cosas porque tus proyectos seguirán siendo sólo proyectos estés donde estés. Entre otras cosas porque siempre “estarás mejor allá” de lo que “estás aquí”; porque, estés donde estés, ése siempre será el peor lugar y habrá algo perfecto esperándote en otro lado; porque por eso es mejor el movimiento, el que se queda quieto se estanca y se hunde y pierde. Porque en “casa” (o lo más cercano que tengas a ello) estás “tú” y están los “tuyos” y está lo “tuyo” y en verdad que ya no te soportas más y mejor desapareces. Porque hay que ser muy imbécil y muy testarudo para no darse cuenta de que una persona que te dice “ven conmigo” también te está diciendo “no importo yo, no importas tú, importamos nosotros” y “estoy dispuesta a muchas cosas” y también “por favor” y “no importa lo que pase”. Porque hay que ser un idiota para no darse cuenta de que hay pocos lugares donde estarás mejor que junto a ella.
Porque hay que hacer parte de la peor clase de ser humano para darse cuenta de lo anterior y aún así decir “no”. Porque hay que ser realmente un cretino para ver a esta persona a los ojos y decirle con el mayor tacto posible “gracias pero no porque soy demasiado estúpido”. Porque sólo un canalla la abandonaría así como así. Porque entonces, una, dos, tres semanas después estarás atrapado en la misma mierda de siempre, la misma mierda de la que has intentado huir toda la vida y que ahora te llega al cuello de nuevo; esa mierda que te ha llevado a tus escapes mediocres, a tus explosiones de baja potencia; y te arrepentirás y será demasiado tarde. Siempre cuando te das cuenta ya es demasiado tarde para cualquier cosa. Y ahí es cuando notas la verdadera falta que te hacen un buen par de cojones y un baño de sangre que acabe con tantas ambiciones.
Pero a esas alturas ya todo se ha ido al carajo y el remolino de excremento de siempre se ha devorado la mitad de tu cuerpo.
He tratado de decirte de todas las formas posibles que soy lo peor que pudiste conseguir.
Ciudad Infierno, Mayo 20 de 2015
Can I start? Philip asked, but Baines didn't hear; he presented in his
stillness and attention an example of the importance grown-up people
attached to the written word: you had to write your thanks,
not wait and speak them, as if letters couldn't lie.
But Philip knew better than that, sprawling his thanks across a page
to Aunt Alice who had given him a doll he was too old for.
Letters could lie all right, but they made the lie permanent:
they lay as evidence against you; they made you meaner than the spoken word.
