7 de diciembre de 2009

Historia de detectives

Tengo un nuevo empleo: edito vídeos de cámaras de seguridad. Es temporal, la paga es vergonzosa y a algunos les parece increíble que "después de todo" yo esté haciendo este tipo de cosas. A mí no me importa. ¿Les cuento cómo funciona? va así: hay una compañía que provee vigilancia a edificios, negocios y unidades residenciales. Pasa que, a veces, hay robos menores, pérdidas, asaltos o cualquier tipo de afronta al patrimonio resguardado (sic) y para eso usan los vídeos que capturan unas camaras pequeñitas que "esconden" por ahí.

Ahí entro yo: tomo los vídeos (que están en una pésima calidad) y trato de hacerlos presentables. Busco sospechosos, elimino tiempos muertos, acerco o alejo equis parte, aumento o disminuyo la velocidad para que la acciones se vean más claras. Repaso una y otra vez los vídeos de cada ocasión mientras los edito y, explorando mi faceta más voyeur, me entretengo viendo a la gente que parece no saberse observada

Me gusta imaginarme como uno de esos agentes especiales de las películas de décadas pasadas, con súper computadoras y acceso a satélites, persiguiendo terroristas peligrosísimos a los que, una vez ubicados, debo salir a cazar con mis propias manos (y mi Desert Eagle, por supuesto). A veces también juego al detective y elaboro hipótesis sobre cada caso pero no se las cuento a nadie.

Las fantasías son bonitas pero al final sólo estoy yo en una oficina pobremente iluminada, sentado frente a una computadora demasiado lenta, bajando códecs para poder editar cierto vídeo, con un termo repleto de café hirviendo y escuchando viejo heavy metal que explota desde unos pequeños audífonos mientras llega la hora de ir a mi casa a leer y dormir.

El "caso" en el que trabajo ahora es bastante común: de un edificio residencial se robaron una noche un carro. Los celadores no vieron o escucharon algo sospechoso, el auto estaba en un punto ciego de una de las cámaras y hay un problema con los archivos de la cámara de la entrada/salida del parqueadero y los datos son irrecuperables.

En la cámara que graba el acceso por las escaleras al sótano-parqueadero hay un hecho -aislado de la inevstigación- que me perturba: a las 22:25 una mujer pasa caminando muy rápido y baja las escaleras. Esto parecería normal, pero yo estoy seguro de que la mujer va sin pantalón, en calzones. Estas cámaras graban pocos fotogramas por segundo y la mujer camina muy rápido, por lo que no puedo estar seguro. Las imágenes obtenidas son en blanco y negro y de muy baja calidad y eso también difculta mi investigación. Igual, repaso la secuencia cuadro a cuadro una y otra vez: la mujer está semidesnuda.

La mujer está semidesnuda o yo quiero que la mujer esté semidesnuda. Quiero pensar en una mujer que recibe una llamada antes de la media noche y debe salir con tanta prisa que olvida ponerse un pantalón -lleva las llaves del auto en la chaqueta-, una mujer que corre a solucionar una emergencia familiar o al encuentro de un amante desesperado que por fin se dignó a llamarla o a comprar pan para el desayuno antes de que cierren todo -pero no, esta última opción se descarta porque la mujer, con o sin pantalones, no vuelve en toda la noche-.

Después de perder varios buenos minutos haciendo zoom aquí y allá para salir de mi duda retomo mi trabajo. Como en la mayoría de fotogramas la mujer parece tener las piernas descubiertas decreto que efectivamente iba con prisa y en calzones a definir su destino. Punto final -aunque soy conciente de lo inverosímil de todo esto-.

Ahora debo reunir las imágenes donde sale cierta señora que parece ser parte de la banda que robó el carro. Pasada la media noche la señora, que ni es residente ni se sabe qué hace ahí a esa hora, se para frente a la cámara de las escaleras que llevan al parqueadero y obstruye la visión de la portería. Luego de dos minutos se da la vuelta y mira fijamente al lente por un par de segundos y cuando hace eso yo siento que me desafía, que nos desafía a todos y que se burla; que sabe que la estamos viendo y que sentimos un poco de miedo y a ella esas cosas le generan risa y le causan placer. Después baja por las escaleras hacia el punto muerto y ya no la puedo encontrar por el resto de la noche en ninguna de las cámaras.

5 comentarios:

Gonorsobian dijo...

Oh, cielos. Me siento como la señora de los calzones.

Bernardo Barrera dijo...

Yo creo que la mujer de lo supuestos calzones abajo es un reflejo mental que se hace de usted mismo sin darse cuenta... Si me apellido fuese Freud diría que usted se siente inseguro en este empleo temporal, se siente con los calzones abajo.

De otro lado, espero que siga escribiendo cosas así de talentosas.

Cuídese.

Santiago Reed Durden dijo...

se' ero trabajo
espero q la paga no se embolate en frecuentes visitas al administrador en la tasca esquinera diciendole "hey pagueme a ver."

O.o dijo...

Me gustó.

VRreal dijo...

Yo creo que los pantalones de aquella mujer se los llevaron en el carro que robaron. por eso estaba perturbada. y por eso creo que no volvió, por que el carro tampoco.
Me da miedo tu trabajo, pero me gusta como escribes. Pero igual que yo lo abandonas por mucho tiempo. Escribe otra vez. Qué has vuelto a ver por ahí en calzones? Saludo